Sin agua, la vida tal como la conocemos no puede existir. Desde el entorno intracelular hasta el organismo humano en su conjunto, la vida nace del agua.

A los 2 meses, el embrión humano es 97% de agua, el niño al nacer 74% y el adulto aún 58 a 65%. Este secado relacionado con la edad se acompaña de un aumento en el nivel de calcio y una oxidación progresiva del medio intercelular.
Nuestra salud depende mucho del agua. Constituye más del 80% de nuestra dieta. Entonces, ¿qué pensar cuando esta agua se vuelve, con la contaminación, más y más sospechosa?